Las rutinas le dan seguridad a los niños (y paz a la casa)
Cuando el entorno se vuelve incierto, la rutina es lo que le devuelve al niño la sensación de que el mundo es previsible. Cómo armar un día con bloques.
Cuando la rutina se altera —por un cambio de casa, unas vacaciones largas, una enfermedad en la familia— el ánimo de todos se altera con ella. Los papás pueden estar más tensos que de costumbre, y los hijos también. Aparecen más pataletas de lo normal, porque los niños perciben el humor del ambiente.
Ordenar las rutinas es una de las cosas más eficaces que se pueden hacer, porque le dan al niño seguridad frente a un escenario que percibe como inseguro. El orden en la casa le entrega estructura, paz mental y lo ayuda a estar más calmado.
Lo primero: el ánimo de los adultos
Esto es lo más importante y suele ser lo último que se atiende. Los adultos a cargo deben velar por mantener la calma, el sentido del humor y la resiliencia. Para eso es fundamental buscar espacios propios: algo de actividad física, un rato de silencio, y no saturarse de información que mantenga la preocupación encendida.
Dividir el día en bloques
Los pediatras y psiquiatras infantiles recomiendan organizar el día por bloques, más que por horarios exactos. Un ejemplo:
- Mañana. Levantarse, vestirse, lavarse y peinarse. El desayuno es una buena instancia para perfeccionar habilidades: el uso de los cubiertos, tomar la taza. Después, cepillado de dientes y una tarea doméstica —los niños pequeños pueden doblar toallas o calcetines y limpiar una mesa.
- Media mañana. Una tarea preescolar como pintar o agrupar elementos por color o tamaño. Si son bebés, juego y actividades dirigidas: bloques, estimulación para el gateo, estimulación visual.
- Almuerzo. Instancia ideal para enseñar sobre nutrición: una dieta balanceada ayuda al sistema inmunológico.
- Tarde. Cocinar con ellos estimula los sentidos y la motricidad fina, y fomenta la paciencia, el trabajo en equipo y el sentido de logro. Hacer pan o sazonar un guiso sirve perfectamente.
- Antes de la comida. Actividad física y juego, para la motricidad gruesa. Si no se logra concentrarlos, sirve jugar a las escondidas, al pillarse, a saltar en un pie. Hacerlo junto a ellos mejora el ánimo de todos.
Un último consejo: los juegos de roles —el comerciante, el doctor, el piloto— hacen volar su imaginación y su creatividad, y de paso fortalecen el vínculo. No requieren material ni preparación, solo un adulto dispuesto a jugar en serio.
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El Centro de Estimulación de Kids Way atiende a niños y niñas de la comunidad en general, con fonoaudiología, psicología infantil y terapia ocupacional.



