Mentalizar: ponerle palabras a lo que tu hijo siente
Los adultos podemos nombrar lo que sentimos; los niños pequeños no pueden hacerlo solos. Qué es la mentalización, por qué importa tanto y cómo se practica en el día a día.
Cuando la casa se desordena —por una mudanza, un cambio de rutina, un período difícil— los niños lo manifiestan de maneras muy diversas. Las travesuras se multiplican, las pataletas vuelven, algunos vuelven a mojar la cama o piden dormir con los papás porque ese es el único lugar seguro. Y muchas veces la mente del adulto no da abasto para todo eso.
En esos momentos es cuando más importa un proceso que se llama mentalización.
Qué es mentalizar
Mentalizar es ponerle mente a los afectos: dotar de lenguaje a las emociones. Es tan relevante que Peter Fonagy, uno de los máximos representantes de la teoría del apego, sostiene que los niños se apegan a sus padres para poder ser mentalizados.
La mayoría de los adultos somos capaces de mentalizar nuestras propias emociones y las de quienes nos rodean. Los bebés y los niños pequeños no pueden hacerlo por sí mismos. De ahí la importancia de que seamos los adultos quienes mentalicemos a nuestros hijos.
Cómo se practica
Lo primero es que, cuando estemos con ellos, realmente estemos con ellos: sin distracciones físicas ni mentales. Después viene el ejercicio concreto de ayudarles a interpretar lo que sienten y a identificar sus emociones.
- «Estás enojado porque es difícil no poder salir, lo entiendo.»
- «Te sientes triste porque hoy no pudimos ir a ver a los abuelos.»
- «Te dio rabia que te quitaran el juguete. A mí también me daría rabia.»
En cada una de esas frases el padre o la madre, como figura de referencia, está otorgándole una mente a su hijo, para que el día de mañana sea capaz de hacer esas reflexiones por sí mismo.
No siempre hay que hacerlo de inmediato. Se puede hacer en diferido, cuando el niño ya esté más tranquilo y haya pasado la tormenta. Lo importante es hacerlo.
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El Centro de Estimulación de Kids Way atiende a niños y niñas de la comunidad en general, con fonoaudiología, psicología infantil y terapia ocupacional.



