Qué es el apego seguro y cómo se construye
El apego es la relación afectiva más profunda que un niño puede tener con sus padres, y se juega sobre todo en cómo lo calmamos cuando está mal. Cuatro habilidades concretas para fortalecerlo.
El apego es la relación afectiva más íntima, profunda e importante que puede tener un niño con sus padres. Se caracteriza por perdurar: es estable y dura toda la vida. Hoy se considera uno de los aspectos más determinantes del desarrollo infantil, por tres razones.
Primero, porque es una necesidad biológica de todo ser humano, de la misma importancia que comer o respirar: los niños necesitan vivir vinculados a alguien que los cuide, los quiera y los proteja. Segundo, porque la calidad de ese apego influirá en su comportamiento y su desarrollo futuro. Y tercero, porque es el apego lo que le entrega al niño la sensación de seguridad, autoestima, confianza y autonomía con que va a enfrentar el mundo.
El apego se juega en el malestar, no en la calma
Hay un punto que suele pasarse por alto: el apego se forma específicamente en aquellos momentos en que el niño siente o expresa algún malestar, y en el modo en que los padres calman ese malestar. No se construye en los ratos fáciles. Se construye en la pataleta, en el susto, en el llanto de las tres de la mañana.
Dicho de otra forma: la calidad del apego entre padres e hijos se establece por la manera en que solemos calmar los distintos malestares que un niño pueda vivir. El apego consiste en entregar cariño, afectividad, contacto físico y ayuda. Es así como aprenden a enfrentar el mundo.
Cuatro habilidades para fortalecerlo
- Atención. La habilidad básica de atender, contactarse y comprometerse con el desarrollo del niño. Estar, y estar de verdad.
- Mentalización. Saber empatizar y comprender lo que le está ocurriendo, lo que implica no criticar ni ser negativo con él.
- Automentalización. Entender qué le pasa a uno como padre o madre cuando los niños expresan cosas negativas. Nuestra propia reacción también es parte de la ecuación.
- Regulación. Nada de lo anterior sirve si los adultos no logramos tranquilizarnos primero para después ayudar al niño a calmarse.
En Kids Way nos preocupamos de orientar a las familias para que puedan generar un vínculo de apego seguro con sus hijos e hijas. Es la base sobre la que después se apoya todo lo demás: el lenguaje, el juego, la convivencia y el aprendizaje.
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El Centro de Estimulación de Kids Way atiende a niños y niñas de la comunidad en general, con fonoaudiología, psicología infantil y terapia ocupacional.



